miércoles, 16 de abril de 2014

martes, 25 de febrero de 2014

Con cariño, para Leo

DRAGÓNIDAS
Dragónidas era un dragón que se escapó de un cuento justo en el momento en que un apuesto caballero se disponía a clavarle su lanza en el pompis. Pero Dragónidas no era, ni mucho menos, la famosa bestia de San Jorge, sino un animalito curioso y soñador que vivía en la imaginación de una  niña y que, mira tú por donde, se coló en esa historia mientras la niña la escuchaba de boca de su papá, antes de acostarse.
Dragónidas, como digo, consiguió escapar del valiente, aunque algo bruto, San Jorge, y fue a parar de nuevo a la cabecita de Paula, que así se llamaba la niña. Su vida, sin embargo, siguió siendo muy emocionante, porque como Paula era amante de los cuentos, su imaginación estaba poblada por montones de personajes fantásticos, unos buenos como el pan con aceite y otros malos como la leche agria. Y ahí sigue nuestro dragoncito, unas veces correteando con traviesos duendes, y otras (por suerte, las menos), huyendo despavorido de perversas brujas que pretenden convertirlo en un soso, aburrido y polvoriento dragón de peluche.
Texto: Mar Pavón
Ilustración: Nívola Uyá
(Con motivo del 10º cumpleaños de


viernes, 20 de diciembre de 2013

miércoles, 18 de septiembre de 2013

UN TÁNDEM MUY ESPECIAL

Han transcurrido ya 12 años desde que publicara mi primer libro, Yeray poeto. Aún recuerdo cómo lloraba de felicidad el día que recibí el paquete con mis ejemplares, y cómo mi hijo me miraba entre fascinado y aturdido, justo antes de fundirnos en un colosal abrazo que nos desequilibró hasta caer ambos entrelazados en el sofá. ¡Qué emoción! Un día inolvidable donde los haya. Recuerdo también que Yeray, a pesar de su alegría, me echó en cara una cosa: ¿por qué, si aquel era “nuestro libro”, no figuraba su apellido en la portada, lo mismo que el mío? ¿Es que se habían olvidado?
Hoy, a sus 17 años, YERAY SÁNCHEZ (ahora sí, con su apellido y en mayúsculas) promete, y mucho. Como disc-jockey compone su propia música y ha pinchado ya en diferentes locales de la Catalunya central. Ilusión y genialidad forman, en su caso, un binomio tan indivisible como afortunado. Pero no es solo la mesa de sonido lo que maneja con rotunda maestría: también sus dibujos son dignos de tener en cuenta. En este caso, y mediante técnica digital, ha aportado esta simpática ilustración, que acompaña el microcuento SoñaDORA, de mi autoría. Fran Nuño, buen amigo y colega, ha tenido la cortesía de plasmarlos en la sección “Microcuentos ilustrados” de su nuevo blog CUENTOS PARA LEER DE UNA SOLA VEZ (además, y para redondear la buena nueva, justo en el día de mi cumpleaños). Pero, claro, mi opinión no deja de ser subjetiva, así que lo mejor será que juzguéis por vosotr@s mism@s.


martes, 18 de junio de 2013

¡COCORINA GANA UN PRIMER PREMIO EN NY !!!

Pues sí, finalmente COCORINA Y EL PUCHERO MÁGICO, ilustrado por Mónica Carretero y editado por Cuento de Luz, ha triunfado en el marco de la BEA (Book Expo America), quedando en primer lugar en la categoría de Mejor Libro Infantil de Ficción Ilustrado en Español en los International Latino Book Awards. Para quien no lo sepa, decir que esta tercera entrega aborda el tema del acoso escolar, aunque, evidentemente, enfocado a niñ@s pequeñ@s, y, por supuesto, con la misma frescura y chispa de siempre. ¡Bravo, bravísimo para esta gallina que a tod@s nos roba el corazón!!!


jueves, 9 de mayo de 2013

Cuento de Luz ha conseguido la friolera de 10 premios en los últimos International Latino Book Awards. Entre ellos, el otorgado a la buena de Cocorina en la categoría de Mejor Álbum Ilustrado en Español, que le será entregado, junto al resto de distinciones, el próximo día 30 de mayo, en el Instituto Cervantes de Nueva York, y en el marco de la  Book Expo America.

¡Felicidades, Cocorina!!!




miércoles, 20 de marzo de 2013

Después de mi cuento más ruidoso, llega el que, por su rocambolesco argumento, podría parecer el más silencioso: DIEGO EN LA BOTELLA, de Edebé. Surgió, en un primer momento, de un encargo. Pero, como suele sucederme en esto de soñar, el corazón tomó la delantera al intelecto. Mis emociones se implicaron más de lo previsto y, pese a tratarse de una ficción descabellada, no niego que mi propia realidad se palpa en el trasfondo. Aun así, esta historia no pretende instruir, ni mucho menos, sino entretener, si bien espero encontrar lectores que, más allá del entretenimiento, se sientan mínimamente identificados con sus protagonistas y, por ello, sensibilizados con su apurada situación. Está indicado para niñ@s a partir de 6 años, pero, con toda sinceridad, creo que puede ser disfrutado a cualquier edad, a condición de que nuestra mentalidad esté exenta de prejuicios. Las extraordinarias ilustraciones de Roger Olmos también contribuyen a ello, os lo aseguro.