AUTORRETRATO

AUTORRETRATO

No sé nada
de física cuántica,
lo confieso.
Solo soy
una ingenua romántica
que estudió
las leyes del beso.
Solo eso.

martes, 25 de febrero de 2014

Con cariño, para Leo

DRAGÓNIDAS
Dragónidas era un dragón que se escapó de un cuento justo en el momento en que un apuesto caballero se disponía a clavarle su lanza en el pompis. Pero Dragónidas no era, ni mucho menos, la famosa bestia de San Jorge, sino un animalito curioso y soñador que vivía en la imaginación de una  niña y que, mira tú por donde, se coló en esa historia mientras la niña la escuchaba de boca de su papá, antes de acostarse.
Dragónidas, como digo, consiguió escapar del valiente, aunque algo bruto, San Jorge, y fue a parar de nuevo a la cabecita de Paula, que así se llamaba la niña. Su vida, sin embargo, siguió siendo muy emocionante, porque como Paula era amante de los cuentos, su imaginación estaba poblada por montones de personajes fantásticos, unos buenos como el pan con aceite y otros malos como la leche agria. Y ahí sigue nuestro dragoncito, unas veces correteando con traviesos duendes, y otras (por suerte, las menos), huyendo despavorido de perversas brujas que pretenden convertirlo en un soso, aburrido y polvoriento dragón de peluche.
Texto: Mar Pavón
Ilustración: Nívola Uyá
(Con motivo del 10º cumpleaños de